Basándome en las wishlist, llevaba tiempo pensando mi deathlist. Esta es la primera parte.
Mataré a toda esta gente cuando llegue el día en que domine el mundo:
-Acordeonistas gitanos, cantantes rumanas y guitarristas sudamericanos, todos ellos provistos de amplificadores mierdosos sobre ruedas, que cantan DENTRO de los vagones de metro. A los que interpretan EN LOS PASILLOS les perdono. Y no me llamen racista, porque yo odio y desprecio a todos los seres humanos por igual, sin importarme su raza.
-Por extensión, toda persona que hable por teléfono o coma cualquier tipo de alimento dentro de los vagones.
-Toda aquella persona que coma pipas habitualmente (es comida de hámsters, por Dios).
-Toda aquella persona que lea algún libro cuya portada consista en cosas rojas y blancas sobre fondo negro.
-A la gente que fuma junto al paso de peatones mientras espera a que el semáforo se ponga verde. Por extensión, toda persona que fume mientras camina por la calle también será aniquilada sin mayores miramientos.
-Todo aquél que se haya hecho fan de más de 3 páginas de señoras en Facebook.
Ya continuaré, que no me quiero poner pesado.
Una observación: la idea de genocidio no es mala, es una muy buena idea; el fallo que cometieron Hitler y demás faltos de criterio fue el que cometieron a la hora de decidir las variables en las que se basarían para la matanza. Hacer una buena limpieza está genial, pero en vez de judíos o no judíos, habría que diferenciar entre seguidores y no seguidores de Gran Hermano, por poner un ejemplo fácil. Pero claro, en esta puta democracia, como todo el mundo tiene derecho a vivir, tenemos que tragar, y como pongas una bomba así porque sí, te meten en la cárcel, a no ser que seas etarra; en tal caso te darán el arresto domiciliario porque tu abogado alegará que estás en huelga de hambre o que tienes depresión post-extradición desde Irlanda del Norte.
Ah, ya que estoy con la Death List: a De Juana Chaos le metería un palo lleno clavos por el ojete nada más aterrizar en España, para empezar.